“Y llega el momento en que uno debe tomar una posición que ni es cuidadosa, ni política, ni aceptable, pero que debe tomarla porque su conciencia le dice que es lo correcto"

Martin Luther King

lunes, octubre 13

De leones y rescates

Pasaron dos meses para que Elsa, Yuma y Gala viajaran al Wild Animal Sanctuary. Para lograrlo cumplimos con el protocolo médico y realizamos muchos estudios, sobre todo con Gala que tenía problemas en la piel a causa de la anemia. Vivir e un circo debe ser algo terrible. Luego de tramitar los permisos de exportación y los permisos sanitarios, por fin estuvimos listos para emprender el viaje hacia la frontera con Estados Unidos.

La jornada fue larga y muy cansada para todos.
Elsa y Yuma, todavía en su miserable jaula de circo, viajaron en un camión que rentamos especialmente para el viaje. Con ellos iba el médico veterinario que fue responsable de su salud mientras los tuvimos en custodia. Atrás siguiendo al camión íbamos 3 voluntarios de GEPDA con Gala bajo nuestro cuidado.

Estábamos equipados con biberones, juguetes y comida para la cachorra, alimento y agua para los adultos, medicamentos en caso de emergencia, permisos y todo lo necesario para garantizar su seguridad en el camino.








Manejamos 20 horas con una lluvia que por momentos nos impedía ver. Por fortuna para Elsa y Yuma, el clima era agradable dentro del compartimento del camión y viajaron muy tranquilos. Gala estaba fascinada con las luces de los autos y entretenida jugando.

Finalmente llegamos a la frontera. Era importante conseguir un espacio adecuado para hacer el cambio de jaulas... por fin Elsa y Yuma saldrían de su espantosa prisión.

Teníamos el tiempo en contra; la lluvia impedía la entrada de las personas del santuario a México y nosotros estábamos atascados del otro lado de la frontera esperándolos; los inspectores mexicanos nos apuraban para hacer el movimiento y amenazaban con irse y detener a los animales todo el fin de semana si se seguía haciendo tarde.

Un contingente salió a interceptar al equipo del Wild Animal Sanctuary mientras llevábamos a Elsa y Yuma a una instalación aduanal para descargar la jaula del camión e iniciar las inspecciones sanitarias. Gala iba en otro transporte para ser presentada con el inspector de la PROFEPA.


Por fin coincidimos todos, Santuario, leones y voluntarios de GEPDA en la bodega. Nunca olvidaré la imagen que vi al entrar: Elsa y Yuma 'volaban' dentro de su jaula sostenidos de una grúa.








Después todo ocurrió muy rápido: corríamos empapados para mostrar los documentos, por otro lado los inspectores se aseguraban de que Gala estuviera en buen estado; Elsa y Yuma bajaron al piso, les acercaron nuevas jaulas, abrieron su vieja prisión... Elsa decidida salió por fin de su cárcel para posarse en la que sería la última jaula que tocaría en su vida. Yuma estaba aterrado, no se atrevía a seguir a su compañera (¡y nosotros con el tiempo encima! Todos pensábamos "Por favor, por favor Yuma, salta pronto que tenemos que llevarte a casa!"). Intentamos convencerlo con agua, con comida y nuestro querido Yuma apenas daba un pasito, acercaba una patita, se regresaba. Al final lo logró y pudimos meter las jaulas a toda velocidad dentro del remolque.








Cuando me di cuenta, Pat (fundador del Wild Animal Sanctuary) ya traía en sus brazos a Gala y la metía en los asientos traseros de la camioneta. No pude decirle adiós, ni verla a los ojos por última vez. De todas formas me sentía la persona más feliz del mundo; Gala no tiene de qué preocuparse. Nunca más.

Los escoltamos por la ciudad inundada hasta que por fin llegamos a la frontera.
Una última mirada a nuestros queridos leones, un abrazo a nuestros amigos y eso fue todo.
El remolque se alejó llevándose tres vidas que por fin conocerán la libertad.










0 elefantes se columpiaban...:

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Dilo