“Y llega el momento en que uno debe tomar una posición que ni es cuidadosa, ni política, ni aceptable, pero que debe tomarla porque su conciencia le dice que es lo correcto"

Martin Luther King

lunes, agosto 17

Llueve


Llueve en México.

Se siente como si cada gota buscara limpiar un poco esta atmósfera áspera, de vértigo y de vacío que a veces se siente en la ciudad. Las calles mojadas reflejan la luz de los faroles y yo siento nostalgia por la vida. Nostalgia por mis personas más queridas, por mis causas perdidas, por el pasado, el futuro y el presente.

Vivir siendo lo que uno ha de ser me asusta a veces. Los sueños son como frágiles criaturas que pueden quebrarse entre las manos; dan ganas de escondérseles aún sabiendo cuánto valen la pena.
La luz blanca del día logra envolverme y me lleva como flotando. Pero la lluvia... ella arrincona detrás de los cristales, bajo los techos, contra las paredes; hace que mis perros se enrosquen como protegiéndose de algo; hace temblar a Catalina que me mira con sus ojitos de perrita adolorida; invoca recuerdos, obliga a mirarla de frente, a escuchar sus estruendos y recordar.

Por eso me da tanta nostalgia.



domingo, junio 21

Una estampa en la piel o cómo empezar a complicarse

Quiero un nuevo tatuaje. El que tengo lo hice hace años y más parece un dibujito de cuaderno que otra cosa.

Por fin me decidí, es el momento. Me cambio el tatuaje.
Ahora -no como hace 18 años- se quién soy y qué quiero. Este tatuaje sí tiene que ser perfecto.
Para seguir con la costumbre empiezo a ver opciones, ¿porqué no puedo hacerme las cosas sencillas?

No se cómo voy a unir tantos elementos. Pobre tatuador. Va a sufrir.

Quiero la técnica tipo acuarela de estas ilustraciones:




Quiero a como de lugar estas aves:



Quiero unas mariposas como esta:


Quiero esta gama de colores:



Quiero flores:


Y quiero que todo esté integrado. ¿Se podrá?

jueves, diciembre 18

Amo el Centro


* Amo el Centro se vea como se vea. Polvoso, en obra, con ambulantes, sin ambulantes * Amo caminar sin un plan y encontrarme tiendas donde el tiempo se detuvo*


* Amo toparme con la tienda que fue de mi abuelo hace más de medio siglo * Amo imaginar a mi abuela de pipa y guante, guapa y altiva tomando el trolebús * * Amo el adoquín destartalado y el que están poniendo *
* Amo sus faroles *
* Amo marearme en la Catedral *


* Amo los lecheros en taza viejita y las librerías de viejo * Amo las tiendas de foto aunque ya no vendan cartuchos de Polaroid * Amo que vuelva a ser amigable, tanto que haya perros paseando con sus humanos *
* Amo ir con mi amiga Fabiola *


* Amo olvidarme de entrar al Templo Mayor pues así tengo un motivo urgente para regresar * Amo que esté lleno como romería pues me recuerda a mi infancia * Amo cuando es Domingo y está vacío * Amo a las viejitas que traen las canastas de pan * Lo amo pues me hace sentir que le pertenezco *

jueves, diciembre 11

No a los espectáculos con animales

Este último mes se me ha ido en un caso terrible de 7 tigres, 3 jaguares y 3 leones que viven confinados en un local abandonado hace 10 años.
Hace tiempo los usaban para divertir a la gente; para que se tomaran fotos con ellos y una serie de abusos. Ahora han quedado en el olvido y viven refundidos en jaulas de concreto.
Ya hablaré sobre este caso cuando sea prudente. Por el bien de los animales es mejor no decir mucho.


Pero dejo un video por demás gráfico que encontré hoy en un blog. No supe jalarlo directo a esta pantalla. Dénle click.

domingo, octubre 26

La Selva cerquita de la ciudad de México

No hay que viajar al sureste para adentrarse en la selva. Muy cerca del D.F., en el estado de Morelos, sobrevive una región de selva baja caducifólea (de esa que pierde todas sus hojas una vez al año).
Se trata de la Sierra de Huautla, Reserva de la Biósfera con 59 mil hectáreas verdes, vivas.

La he visitado un par de veces. La primera fue para hacer bird watching y de regalo me topé con algunos mamíferos.


La segunda fue para liberar a una familia de zarihueyas que rescatamos en GEPDA.

El lugar es espectacular... selva por todos lados. Árboles repletos de plantas colgantes, enredaderas, cactáceas, lagos.
Con suerte puedes toparte con pumas o venados. Y a plena luz de día te encuentras cientos de especies de mariposas, iguanas y otros reptiles, aves de muchísimas especies, halcones y otras rapaces.
En serio es un paraíso al que puedes escaparte cualquier fin de semana.

Para ir hay que tomar la carretera que va de Cuernavaca por la autopista –o la carretera libre- a Acapulco. En la caseta de Alpuyeca hay un desvío hasta Jojutla, y luego de atravesar esta población se encuentra el camino hacia Tepalcingo. Se pasa por Chinameca, tras cruzar Los Sauces y Huichila.

Existe una estación de Biología y al parecer tienen turismo ecológico. Aunque no es una forma cómoda de viajar, el turismo ecológico permite a las comunidades locales elevar sus ingresos sin necesidad de arrasar con el entorno; por donde se vea, vale la pena aventurarse aunque sea de vez en cuando a este tipo de lugares.

lunes, octubre 20

Ladran, gruñen y saben vivir juntos

¿Cómo es que ellos aprenden a respetar sus diferencias, a quererse a pesar de ello? Si pudiéramos ser un poquito como otros animales, no tendríamos que soplarnos las noticias que escuchamos cada noche en la tele.

Hoy me llegó esta foto de Gala, la tomaron en el Santuario hace un rato. La escena es la síntesis de la paz, la aceptación, la confianza y el amor. Cosas que nos hacen mucha falta en estos días.

Por eso trabajo con animales...

lunes, octubre 13

De leones y rescates

Pasaron dos meses para que Elsa, Yuma y Gala viajaran al Wild Animal Sanctuary. Para lograrlo cumplimos con el protocolo médico y realizamos muchos estudios, sobre todo con Gala que tenía problemas en la piel a causa de la anemia. Vivir e un circo debe ser algo terrible. Luego de tramitar los permisos de exportación y los permisos sanitarios, por fin estuvimos listos para emprender el viaje hacia la frontera con Estados Unidos.

La jornada fue larga y muy cansada para todos.
Elsa y Yuma, todavía en su miserable jaula de circo, viajaron en un camión que rentamos especialmente para el viaje. Con ellos iba el médico veterinario que fue responsable de su salud mientras los tuvimos en custodia. Atrás siguiendo al camión íbamos 3 voluntarios de GEPDA con Gala bajo nuestro cuidado.

Estábamos equipados con biberones, juguetes y comida para la cachorra, alimento y agua para los adultos, medicamentos en caso de emergencia, permisos y todo lo necesario para garantizar su seguridad en el camino.








Manejamos 20 horas con una lluvia que por momentos nos impedía ver. Por fortuna para Elsa y Yuma, el clima era agradable dentro del compartimento del camión y viajaron muy tranquilos. Gala estaba fascinada con las luces de los autos y entretenida jugando.

Finalmente llegamos a la frontera. Era importante conseguir un espacio adecuado para hacer el cambio de jaulas... por fin Elsa y Yuma saldrían de su espantosa prisión.

Teníamos el tiempo en contra; la lluvia impedía la entrada de las personas del santuario a México y nosotros estábamos atascados del otro lado de la frontera esperándolos; los inspectores mexicanos nos apuraban para hacer el movimiento y amenazaban con irse y detener a los animales todo el fin de semana si se seguía haciendo tarde.

Un contingente salió a interceptar al equipo del Wild Animal Sanctuary mientras llevábamos a Elsa y Yuma a una instalación aduanal para descargar la jaula del camión e iniciar las inspecciones sanitarias. Gala iba en otro transporte para ser presentada con el inspector de la PROFEPA.


Por fin coincidimos todos, Santuario, leones y voluntarios de GEPDA en la bodega. Nunca olvidaré la imagen que vi al entrar: Elsa y Yuma 'volaban' dentro de su jaula sostenidos de una grúa.








Después todo ocurrió muy rápido: corríamos empapados para mostrar los documentos, por otro lado los inspectores se aseguraban de que Gala estuviera en buen estado; Elsa y Yuma bajaron al piso, les acercaron nuevas jaulas, abrieron su vieja prisión... Elsa decidida salió por fin de su cárcel para posarse en la que sería la última jaula que tocaría en su vida. Yuma estaba aterrado, no se atrevía a seguir a su compañera (¡y nosotros con el tiempo encima! Todos pensábamos "Por favor, por favor Yuma, salta pronto que tenemos que llevarte a casa!"). Intentamos convencerlo con agua, con comida y nuestro querido Yuma apenas daba un pasito, acercaba una patita, se regresaba. Al final lo logró y pudimos meter las jaulas a toda velocidad dentro del remolque.








Cuando me di cuenta, Pat (fundador del Wild Animal Sanctuary) ya traía en sus brazos a Gala y la metía en los asientos traseros de la camioneta. No pude decirle adiós, ni verla a los ojos por última vez. De todas formas me sentía la persona más feliz del mundo; Gala no tiene de qué preocuparse. Nunca más.

Los escoltamos por la ciudad inundada hasta que por fin llegamos a la frontera.
Una última mirada a nuestros queridos leones, un abrazo a nuestros amigos y eso fue todo.
El remolque se alejó llevándose tres vidas que por fin conocerán la libertad.